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La violencia machista, una violencia estructural

la violencia machista, una violencia estructural

Los datos de la Macroencuesta de Violencia sobre la Mujer 2019, elaborado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas, son demoledores.

Y son demoledores porque han puesto cifras (también necesarias) a aquella violencia invisibilizada, la violencia que no sale en los medios de comunicación, aquella violencia que hasta ahora no formaba parte del imaginario social de la población y es precisamente por este motivo que el resultado ha sorprendido tanto. Su importancia radica en que ha puesto luz a la violencia más oculta, revelando que la violencia tiene muchas caras (sexual, física, psicológica, económica, etc.) y que en el caso de la violencia sexual, mayoritariamente es ejercida por una persona conocida de la víctima o un familiar (49% y 21% de los casos respectivamente).

Estos datos pueden ser un primer paso para romper con muchos mitos y estereotipos que solo perjudican el trabajo para su erradicación, a la vez que también ponen de manifestó que aún queda mucho trabajo por hacer, ya que la violencia sexual se da mayoritariamente entre las mujeres más jóvenes.

Este constante y predominante imaginario erróneo de que es la violencia machista, en realidad es una forma de aislar el problema, de evitar la responsabilidad social y de considerar la violencia machista como casos puntuales productos de ambientes marginales, y no un hombre fruto de la cultura patriarcal y presente en todos los estratos de la sociedad. Y estas percepciones nos evidencian cómo es de difícil concebir que la persona que ejerce violencia pueda estar perfectamente integrada en la sociedad. Pero la realidad es que la violencia machista está integrada en la misma estructura social, y esto significa que es la misma sociedad la que la tolera y la permite porque se han normalizado muchas de sus expresiones.

Si explicamos la violencia como si fuera un árbol, vemos que hay una parte visible que se sustenta en otra parte invisible mucho más grande. 

LAS VIOLENCIAS VISIBLES no pasan de un día para otro, sino que hay un conjunto de violencias invisibilizadas que permiten que esto acabe ocurriendo.

LAS VIOLENCIAS INVISIBLES son situaciones que nos pueden parecer inofensivas o poco importantes (como cosificar a las mujeres, hacer chistes despectivos sobre ellas, invisibilizarlas a través del lenguaje….) pero que son el caldo de cultivo de la violencia más explícita. Estos comportamientos pueden aparecer de diferentes formas: insultos, piropos, humillaciones, celos, desvalorizaciones, desprecios, humor sexista o control.

  1. Afecta a las mujeres por el hecho de ser mujeres.
  2. Se origina en una forma cultural de definir las identidades masculinas y femeninas.
  3. Se basa en la desigualdad entre mujeres y hombres, dando el poder y el dominio del hombre sobre las mujeres.
  4. Su finalidad es ejercer el poder, dominar y controlar.
  1. Llevar una determinada ropa que llama la atención de los lobos
  2. Por el lugar (un camino, una calle oscura…) y el momento en el que andaban solas (la noche).
  3. O por su actitud ( por hablar con desconocidos).

La violencia que se comete contra las mujeres es una de las manifestaciones violentas socialmente más invisibilizada y normalizada. Esta violencia se ejerce porque hay un reparto desigual del poder (dentro o fuera de una relación) que se basa en mandamientos y estereotipos de género que ha configurado una identidad femenina y una identidad masculina, y que ha establecido que quienes se encuentran dentro del “género masculino” tienen derechos sobre las personas que se encuentran en el “género femenino”. Y estos derechos se traducen en privilegios por el simple hecho de vivir en una sociedad dominantemente masculina. Y la clave radica aquí, en que los niños y los hombres sean conscientes de ello y que renuncien a estos privilegios en pro de una sociedad más igualitaria, haciendo una necesaria revisión crítica del modelo dominante de masculinidad y de las consecuencias negativas que para todos y todas implica, también para ellos. 

Resultados de la Macroencuesta de violencia contra las mujeres 2020

1 DE CADA 2 MUJERES ha sufrido algún tipo de violencia machista a lo largo de su vida

Las diferentes formas de violencia que se cometen contra las mujeres son una manifestación de las relaciones de desigualdad que existen entre mujeres y hombres.

Macroencuesta de la violencia contra las mujeres 2020

La encuesta ha revelado que 1 de cada 2 mujeres ha sufrido algún tipo de violencia machista a lo largo de su vida, un 57,3%, lo que suponen 11.688.411 mujeres de 16 o más años. Además 1 de cada 5 (19,8%) la han sufrido en los últimos 12 meses, lo que suponen 4.048.273 mujeres de 16 o más años.

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Clase virtual gratuita

clase virtual gratuita 

Hemos preparado una clase virtual gratuita para que conozcáis recursos prácticos para COEDUCAR y PREVENIR LA VIOLENCIA MACHISTA.

¿CUÁNDO? Jueves 30 de Julio 

España e Italia: 4pm a 6pm
Panamá, Colombia, Perú, Ecuador y CDMX: 9am a 11 am
Venezuela, Chile: 10am a 12 md
Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua: 8am a 10 am
Argentina y Uruguay: 11am a 1pm

¿QUÉ APRENDERMOS EN ESTA CLASE?

CONCEPTOS BÁSICOS DE IGUALDAD: Descarga del glosario de conceptos

¿Cómo podemos introducir la perspectiva de género, la mirada androcéntrica, el análisis del sexismo y de los estereotipos de género en clase o en casa?

ANÁLISIS DEL MODELO DE FEMINIDAD Y DE MASCULINIDAD Y SU RELACIÓN CON LA VIOLENCIA MACHISTA: Enlaces con vídeos para analizar 

Analizaremos cómo se representa la masculinidad y la feminidad en distintos ámbitos y canales como el Youtube, películas, novelas… y veremos cómo podemos activar una mirada crítica a criaturas y adolescentes.

LAS RAÍCES DE LA VIOLENCIA MACHISTA: Podrás descargarte el árbol en formato A3 de la violencia “Cambia el cuento” 

Características de la violencia machista (la parte visible e invisible) y su aprendizaje a través de la socialización.

¿QUÉ ES LA COEDUCACIÓN? Propuestas de coeducación

Hablaremos de la educación que permite desarrollar libremente la personalidad y las habilidades de niños y niñas, sin condicionantes o limitaciones impuestas en función del sexo.

HERRAMIENTAS PARA EL BUEN TRATO: Descarga de la presentación de la clase

Finalizaremos la clase dando recursos para fomentar las relaciones equitativas. 

¿PARA QUIÉN ES ESTA CLASE VIRTUAL?

Para profesionales del ámbito socioeducativo que quieren recursos para coeducar y contribuir, de esta forma, a hacer prevención de violencia machista.

Para familias que quieren aprender cómo educar en igualdad a sus hijos e hijas.

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Figuras ocultas: pista 2

figuras ocultas: pista 2

¡Fantástico! Habéis descubierto que se trata de Samarcanda, una pista fundamental para seguir el viaje.

Samarcanda, situada en el actual Uzbekistan, surgió en un enclave estratégico de una red de caminos de más de 10.000 quilómetros. Tal y como podéis comprobar, la ubicación de Samarcanda es privilegiada: está en medio del recorrido que hay entre Chang’an y Venecia y, por lo tanto, está en el corazón del entramado de caminos e influencias culturales. Así que durante una época, la riqueza y el poder de la ciudad fue inmenso. Pero Samarcanda no es el único misterio que debéis resolver.

En la cultura árabe, el arte de escribir también se le llama el arte de enfilar palabras, ya que escribir es como enfilar perlas en un collar, unas enlazadas con otras.

¿Sabríais enfilar las misteriosas letras y descubrir el nombre de la protagonista de este libro?

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Figuras ocultas: pista 1

 

descubre la primera figura oculta

Hace unas semanas iniciamos un cuento con enigmas ambientado en época medieval para dar visibilidad a figuras que quedaron ocultas. ¿Los motivos? La mirada androcéntrica. Durante los próximos días os invitamos a descubrir a qué se dedicaba esa figura oculta y donde vivía. Cada semana daremos una pista diferente relacionada con un  momento histórico, un personaje reconocido, un libro, formas de vestir o alimentos, etc. Y poco a poco iremos avanzando hasta llegar a esta mujer que la historia ocultó. Ayúdanos a ponerle luz para que la historia no la deje en el olvido. ¿Empezamos?

Desistís de continuar la búsqueda ya que en medio de todo el bullicio de gente y de las calles laberínticas, sería como buscar una aguja en un pajar. Quizás si le dáis un pequeño vistazo en el pequeño documento podréis obtener alguna pista que os ayude a encontrarla. Pero el documento no era tan pequeño como parecía, sino que estaba plegado muy minuciosamente y una vez abierto os encontráis con una grata sorpresa: ¡es un mapa!. Pero no es cualquier mapa, sino que está lleno de detalles, de anotaciones, de dibujos, de recorridos marcados.. Un mapa bien cuidado, pero sin duda con mucho uso. Así que intuís que debe ser de vital importancia para la persona que lo ha perdido. Mirando al detalle, por si hay algún nombre apuntado que os pueda ser de ayuda, observáis un aspecto que os sorprende bastante: solo hay dos ciudades señaladas, Venecia y Chang’an. 

¿Por qué estas dos ciudades de todas las ciudades que hay en el mundo? Ei, pero parece que haya escrito otro nombre en medio del mapa, aunque ha quedado bastante borrado con los diferentes pliegues del mapa. 

A partir de ahora, será necesario vuestro ingenio para adivinar qué dice. 

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Figuras ocultas, la historia invisible

FIGURAS OCULTAS, LA HISTORIA INVISIBLE

La historia tiene la finalidad de explicarnos quienes somos, como hemos sido, cómo nos hemos relacionado y, además, nos muestra qué capacidades podemos llegar a tener para cambiar el mundo, para que sea un sitio más amable o más hostil. Sin embargo, la historia que conocemos es parcial, porque ha explicado unos hechos y ha descartado otros. Para avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva, debemos hacernos constantemente peguntas. También sobre nuestro pasado para entender el presente y construir el futuro que queremos: ¿Quién ha hecho esta selección en este relato? ¿Quiénes ha sido protagonista de estos acontecimientos y quiénes han quedado al margen de ésta?

Cuando el conocimiento histórico se ha trasladado a la ciudadanía, a través de los museos, exposiciones, libros de texto… solamente se ha explicado una parte de la historia donde las niñas y mujeres no están reflejadas. La representación femenina es aquello extraño, poco habitual, lo anecdótico. Esto hace que la actividad relacionada con las mujeres se deba explicar como un apéndice, porque no es aquello hegemónico, neutral o normal. 

Pero en los últimos años, algo ha empezado a cambiar porque tenemos otra mirada que cuestiona la naturalidad con la que se han ocultado a las mujeres y las quiere rescatar del olvido. Las mujeres reivindicamos nuestra voz y la prestamos también a muchas mujeres que quedaron arrinconadas en el pasado.

¿Podríais responder a estas cuestiones?

Todos son aspectos esenciales pera conocer cómo era y cómo es una sociedad.

La historia ha sido escrita por hombres y esto ha hecho que las descripciones y las experiencias que se han valorado hayan sido las que han hecho ellos y se les ha dado el nombre de Historia Universal. El pasado transmite aspectos muy positivos pero también nos impone, a través de la costumbre, unos conocimientos y valores sin la información -muy valiosa- que tiene que ver con las desigualdades y las aportaciones de las mujeres. Cuando hablamos de desigualdades de género en la historia, la insuficiencia principal se encuentra en el hecho de que en la cultura educativa hay una falta de reconocimiento de la existencia de las mujeres y de sus diversas contribuciones que han hecho en la cultura, en todas sus manifestaciones. Y, evidentemente, esta insuficiencia tiene consecuencias en el aprendizaje que hacen niñas y niños, ya que se les está negando el conjunto de conocimientos femeninos que han realizado a lo largo de la historia, lo que se conoce como la genealogía femenina además de limitar el aprendizaje de los niños de los saberes de los cuidados. 

EL ANDROCENTRISMO EN LA HISTORIA

Si la cultura es una construcción social y solamente se le ha permitido participar al 50% de la población, los hombres, porque no se han tenido en cuenta las aportaciones e las mujeres... Entonces, ¿De qué estamos hablando? ¿De una pseudocultura?

Nos gustaría invitaros a conocer nuestro nuevo proyecto: Figuras ocultas, la historia invisible para que conozcáis la ausencia de las mujeres en la historia que conocemos. Descubriremos  actividades, contribuciones y, sobretodo, figuras femeninas que quedaron silenciadas en el camino. Desvelaremos cómo ha operado la lógica androcéntrica.

Porque las mujeres han sido y han colaborado en la formación de la sociedad pero han quedado olvidadas como sujetos de la historia. Cada una de las mujeres vivió en un momento concreto de la historia medieval: guerras, pandemias, descubrimientos, creaciones literarias… Y todo este abanico de elementos nos ayudarán a situar a nuestras protagonistas silenciadas para entender las circunstancias, los retos y las dificultades de aquel contexto.

A lo largo de las próximas semanas os queremos invitar a descubrir diferentes momentos históricos que condicionaron la vida de nuestras protagonistas. 

¿Nos acompañáis?

Las ilustraciones del proyecto son de Gaur Ilustració.

 

La investigación histórica ha ido a cargo de Culturania.

 

Ha contado con la colaboración del Departament de Treball, Afers Socials i Famílies de la Generalitat de Catalunya.

 
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¡Basta LGBTIfobia!

Cada 28 de Junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+. Cambia el cuento no pretende quitar espacios ni queremos hablar en nombre de la diversidad de personas que se sienten identificadas en este movimiento y en esta larga lucha. Pero haremos una pequeña aportación a partir de un análisis sociológico de la desigualdad y las violencias que sufre o puede sufrir el colectivo LGBTIQ+. 

Todas las personas, en función del grupo social al que pertenecemos, tenemos más o menos acceso a determinados recursos y somos más o menos susceptibles de vivir determinadas opresiones porque estamos condicionadas por diferentes ejes de desigualdad. De hecho, toda discriminación social tiene una misma estructura y funcionamiento: 

Se basa en una forma de ver el mundo que asigna unos valores y unos privilegios a unas determinadas personas o grupos (personas cis y heterosexuales) sobre otras personas o grupos (personas trans, lesbianas, intersexuales, homosexuales, asexuales, queer…).

La desigualdad implica que haya un grupo favorecido o privilegiado que tiene el poder sobre el otro grupo, que está desfavorecido o discriminado. En este sentido, el concepto de privilegio denota que algunos grupos de personas tienen ventajas respecto a otros grupos. El análisis sobre las desigualdades por razón de identidad de género, orientación sexual o expresión de género evidencia que el grupo formado por hombres y mujeres cis y heterosexuales goza de más reconocimiento y privilegios que el grupo formado por personas que no se adaptan a los modelos cisheteronormativos como las personas trans, lesbianas, homosexuales o bisexuales, entre otras. Por lo tanto, el grupo integrado por personas LGTBIQ+, al no formar parte del patrón común establecido por el código patriarcal, puede no tener acceso a las mismas: 

OPORTUNIDADES

RECONOCIMIENTO

ESPACIOS DE PODER

ESPACIOS DE DECISIÓN

ACEPTACIÓN SOCIAL

Las consecuencias pueden ser que los colectivos LGTBIQ+ vean condicionadas sus oportunidades para desarrollarse, satisfacer sus necesidades o cumplir sus sueños.

Desde el momento que hacemos visibles las desigualdades, les ponemos nombre y las ponemos en el centro de la mirada y del debate, podemos empezar a buscar medidas que vayan encaminadas a la eliminación de estas desigualdades y de las actitudes LGBTIfóbicas. Y es en este sentido que el 28 de Junio todavía hoy debe celebrarse porque falta recorrido por hacer para conseguir la igualdad de derechos de las personas LGBTIQ+.

En los años setenta, algunos de los debates feministas que tenían lugar en occidente pretendían comprender la situación histórica de subordinación y dominación de las mujeres por parte de los hombres. Gayle Rubin propuso el conocido sistema sexo/género para explicar cómo se articulaba y se diferenciaban el sexo y el género. Este sistema también nos sirve para entender cómo se produce la desigualdad basada en la orientación del deseo así como las identidades y expresiones de género ya que sitúa a las personas LGBTIQ+ en una posición desigual y, en consecuencia, más susceptibles de sufrir violencia. Este sistema nos permite entender, también, el por qué las personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, intersexuales o queer pueden sufrir opresión, no tanto por las diferencias biológicas, sino por las normas sociales que imperan y que señalan a los colectivos LGBTIQ+ al margen de la “norma”. Veamos cómo funciona según el sistema sexo/género a través de los siguientes conceptos:

EL SEXO

EL GÉNERO (LA IDENTIDAD DE GÉNERO)

LA ORIENTACIÓN SEXUAL

LA EXPRESIÓN DE GÉNERO

EL SEXO

Hace referencia al conjunto de características biológicas de nuestros cuerpos. Según el sistema sexo/género de Gayle Rubin, se supone que, cuando nacemos, tenemos un cuerpo de macho o de hembra. Sin embargo, esto no es siempre así ya que nacen bebés con genitales difícilmente clasificables como masculinos o femeninos. En este caso hablamos de los cuerpos intersexuales.

EL GÉNERO

Una segunda idea de este modelo teórico es que se considera que, si tenemos cuerpo de hembra, deberemos comportarnos o sentirnos como una mujer; y si tenemos cuerpo de macho, deberemos identificarnos y comportarnos como un hombre. Es la llamada socialización de género. Es una construcción social, es decir, es la interpretación que la cultura hace del cuerpo sexuado de las personas. En otras palabras, el género es todo aquello que una sociedad considera propio de mujeres y de hombres. No depende de nuestra biología, sino de los aprendizajes sociales y culturales que hacemos cada día. De hecho, empieza desde el nacimiento y, poco a poco, sin que nos demos cuenta, vamos aprendiendo a comportarnos como un hombre o una mujer, intentando cumplir con todo aquello que se espera de nosotros/as para amoldarnos a dos únicos y rígidos modelos: el de feminidad o el de masculinidad. Esta forma de clasificar a las personas asignándoles un género según en función del sexo con el que han nacido recibe el nombre de Binarismo de género. Sin embargo, existen muchas otras formas de sentirse o comportarse. De aquí que muchas de las reivindicaciones LGBTIQ+ traten de desmontar este modelo tan rígido para abrirlo a la diversidad. Con lo cual, los comportamientos, roles y expresiones asociadas a los modelos de feminidad y masculinidad, no vienen determinadas desde el nacimiento y, por lo tanto, se pueden cambiar.

LA IDENTIDAD DE GÉNERO

Es la percepción que tiene una persona de si misma: cómo se identifica y cómo se siente. Nadie lo puede hacer por ella. Y, según esta idea, reconocemos a personas:

TRANS

NO BINARIAS

CISGÉNERO

Las personas trans no se identifican con el género que les asignaron al nacer.

Las personas no binarias no se identifican con ninguno de los dos géneros socialmente construídos (hombre/mujer).

Las personas cisgénero se identifican con el género que les asignaron al nacer.

LA ORIENTACIÓN SEXUAL

Podemos sentir atracción física, emocional o afectiva hacia personas del mismo sexo/género (lesbianas/homosexuales), del otro sexo/género (heterosexuales), del mismo y del otro sexo/género (bisexual) o no sentirlo por ningún sexo/género (asexual).

LA EXPRESIÓN DE GÉNERO

Es la manera de expresarnos según los roles sociales, la apariencia, el comportamiento, etc.

Así, podemos tener una expresión más femenina, andrógena, masculina… 

Al margen de definiciones y clasificaciones que nos ayudan a entender y a visibilizar la diversidad de identidades, expresiones o deseos sexuales, es importante que cada persona pueda sentirse, desear, amar y expresarse con libertad. Esta lucha pretende visibilizar, reconocer las personas a las que se les ha vulnerado derechos humanos fundamentales y pide que se de una respuesta social e institucional para dotarnos de un marco legal y político que garantice los derechos de las personas LGBTIQ*.

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Dejar de normalizar la violencia

la prevención, clave para no normalizar la violencia

Las familias que quieren criar a sus criaturas para que sean justas, sensibles, respetuosas y tengan capacidad crítica ante cualquier expresión de violencia.

Las profesoras y los profesores que dedican esfuerzos para enseñar al alumnado a respetar la identidad de género, la expresión de género o la orientación sexual de sus compañeros/as….

Las escuelas que quieren educar a su alumnado para que no hagan diferencias entre niñas y niños…

Todas las personas que quieren seguir poniendo su granito de arena para que la infancia crezca en igualdad…

Saben que LA PREVENCIÓN es clave. 

Cada día podemos hacer algo para prevenir la violencia machista y cambiar el cuento y empieza por cuestionar la normalidad

Utilizamos muy a menudo expresiones como:

“aquello que es lo normal”

“lo más normal”

“lo considero normal”

“es muy normal”

Miguel Lorente dice:

 

Unas gafas violetas para cuestionar la “normalidad”

La sociedad está llena de estas situaciones sexistas basadas en tradiciones, costumbres, valores, etc., que parten de un marco cultural que se ha establecido como lo general, aquello común.

Pero, ¿quién ha trazado estas referencias comunes para toda la sociedad? 

Es fundamental que nos cuestionemos:

– ¿Quién o qué dictamina que es lo general, los patrones comunes para toda la sociedad y con qué mirada se establece qué es normal y qué no? 

– ¿Quién tiene poder para decidir y determinar qué encaja en la normalidad? 

Esta sencilla actividad nos permite activar un mirada crítica para descubrir las desigualdades normalizadas en distintos ámbitos de la sociedad.

Podéis jugar a buscar situaciones normalizadas de sexismo la televisión, en la música, en el cine o en cualquier red social.

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La violencia sexual como arma de guerra

la violencia sexual como arma de guerra

Cuando hablamos de guerras, nos viene a la cabeza un conflicto bélico con armas, tanques, aviones de combate, misiles, drones, etc. Pero nos olvidamos de otra arma de guerra, de la cual se habla muy poco, pero es de las armas de guerra más extendidas en los conflictos armados contemporáneos: la violencia sexual. Su eficacia como instrumento de terror colectivo e individual de manera simultánea explica en parte su presencia en un elevado número de contextos afectados por la violencia armada y política.

 

El uso de la violencia sexual por parte de actores armados es una forma de dominación masculina, pero no es solo una forma de demostrar quién detenta poder, es la materialización de la dominación sobre la persona, sobre un grupo humano particular, conformado por mujeres y niñas, porque como siempre pasa, los delitos sexuales no son cometidos por hombres que están enfermos o que han perdido el control, como el hombre lobo.  Pero esta llamada “pérdida de control”, como dice Consue Ruiz-Jarabo, en realidad es controlada. El hombre violento agrede cuando la mujer es más vulnerable, cuando no hay nadie que la pueda ayudar, en situaciones de mayor aislamiento. Por tanto, es un lobo que puede controlar y decidir el momento y el lugar del ataque.

Mediante el cuerpo de las mujeres, no solo se ejerce un control sobre ellas, sino que este control se hace extensivo a toda la comunidad enemiga. Las mujeres víctimas de la violencia sexual evidencian el poder que sobre su sociedad tiene el enemigo

 

La violencia sexual cometida en el contexto del conflicto armado es tan antigua como la guerra misma, pero se ha usado de diversas formas y con propósitos diferentes a lo largo de la historia. Y aunque es una violencia ejercida desde siempre, durante las guerras de los Balcanes y el genocidio de Rwanda hizo que este asunto adquiriera una mayor notoriedad en el ámbito internacional. Las guerras en Bosnia y Ruanda pusieron de manifiesto la realidad de las violaciones sistemáticas en tiempos de guerra en el presente y en la historia. Nunca se tendrán cifras ciertas sobre estos hechos, el sentimiento de vergüenza de las víctimas mayoritariamente las mantendrá en silencio y, también, a estas violaciones, en numerosos casos, les sigue el asesinato. 

 

Las mujeres de confort de Corea del sur (1910).

 Bibliografía

Jiménez, Nayibe Paola (2012). Violencia sexual: la guerra en contra de los derechos de las mujeres. Universidad Autónoma de Colombia.

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Expectativas de vida: rosa y azul

expectativas de vida: rosa y azul

Todavía hoy, en intensidades diversas, el rosa y el azul continúan vistiendo a las criaturas en función de su sexo, proyectando expectativas diferentes. Se trata de dos colores a los que se han asociado valores distintos. 

La socialización de género es el proceso a través del cual vamos integrando valores, actitudes, pautas de comportamiento de lo que es adecuado o no según el género asignado. Esta socialización conlleva interiorizar los valores sociales y culturales de forma acrítica e inconsciente. De aquí la importancia de la educación, que nos permite tomar consciencia de las desigualdades y potenciar y desarrollar una actitud analítica y crítica para no incorporar de forma mimética las pautas, los valores y las maneras de actuar, especialmente las que generan desigualdades y que están presentes en la sociedad. Analizando los diferentes canales de socialización, podemos ver cómo las personas recibimos diferentes mensajes en función de si se nos identifica como hombres o como mujeres. Sin embargo, sabemos perfectamente que ni todas las niñas nacen siendo sumisas y tranquilas ni todos los niños nacen siendo agresivos y movidos. Estas creencias se basan en el modelo teórico sexo-género que explica cómo, a partir de nuestras diferencias biológicas, se construyen desigualdades. El sistema sexo-género nos permite identificar unas características biológicas (diferencias de sexo) y otras características aprendidas (de género). Es el sistema de creencias más influyente durante el proceso de creación de nuestra identidad y marca buena parte de nuestros aprendizajes, de cómo nos debemos identificar, sentir, pensar y de cómo debemos establecer relaciones con las personas que nos rodean.

Os proponemos una actividad para hacer en clase o en casa. Se trata de que hagáis una lista con las características que creéis que la sociedad define a un hombre y a una mujer. El objetivo es reflexionar y ver qué ocurre cuando no cumplimos con lo que la sociedad espera de nosotros/as

Os podéis descargar la actividad en este enlace. ¡Esperamos vuestros comentarios!

Cada vez más se habla de criaturas que no se identifican o bien no se comportan según se espera socialmente de ellas, según el género que les asignaron al nacer. Durante mucho tiempo se ha dado por sentado de que a una niña le gusta el rosa, jugar a muñecas o quiere llevar el pelo largo y que los niños son más “brutos”, quieren llevar el pelo corto, jugar con camiones y pelotas así como vestir de forma más cómoda. Sin embargo, ¿creéis que estas ideas forman parte del pasado? Os recomendamos ver este vídeo titulado La mente en pañales. Es un experimento psicológico que nos muestra cómo tratamos a la infancia en función de si pensamos que la criatura es una niña o un niño.

De esta forma podréis ver cómo el género de los bebés viene determinado por una educación diferenciada. A las niñas se las valora por su apariencia física, por su belleza mediante adjetivos como guapa o bonita, se les habla más y se las trata como si fueran débiles y necesitaran más protección. A los niños se les habla de sus futuras habilidades relacionadas con la fortaleza, la estrategia o la competición y se les sacude más. Un vídeo muy interesante para reflexionar cómo, a través de la socialización, se va configurando la identidad de género de niñas y niños. 

 

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¿Desahogo sexual?

Existe una idea muy difundida y errónea que relaciona la violencia sexual con un impulso o un hecho sexual. Son prejuicios muy peligrosos que impiden entender este fenómeno como un problema estructural. 

Un fiscal de Argentina dictaminó como “un desahogo sexual” una violación en grupo cometida contra una adolescente en 2012. Hace unos días conocíamos también otra sentencia en España: un Juzgado de lo Penal número 1 de Córdoba condenaba a cuatro de los cinco miembros de La Manadaya condenada por una violación múltiple en Pamplona– a un año y medio de cárcel para cada uno por un delito calificado de abuso sexual, después de difundirse un vídeo en el que hacían tocamientos a una joven que estaba inconsciente.

Es urgente desvincular la violencia sexual con esta idea porque su finalidad no es sexual, sino que está relacionada con el poder, la dominación y el castigo. Detrás de una agresión sexual no hay un impulso sexual innato e incontrolable, sino una expresión sexualizada del poder. El aprendizaje que hacen los agresores sexuales de la dominación y de las ideas que legitiman el uso de la violencia, se hace a partir de un conjunto de valores de desigualdad y machismo que lo sustentan y que vienen de muchos siglos atrás.

Los hombres medievales también hablaban de cosas que afectaban a las mujeres. Hablaban de su sexualidad y aseguraban que se les debía forzar un poco, porque cuando decían que no, en realidad decían que . Un esquema amatorio que encontramos en buena parte de la literatura medieval. En “Tirant lo banc” (1460-1464) por ejemplo, las relaciones sexuales contienen erotismo pero también violencia. En uno de los capítulos, dos de los protagonistas, Tirant y Carmesina, tienen prácticas sexuales por primera vez. Carmesina lanza exclamaciones de dolor, pero Tirant ni la escucha ni para.

Si dejamos hablar a una mujer, sus palabras son otras. Así lo exclamó una de las voces reivindicativas medievales, Christine de Pizan en su libro “La ciudad de las damas” (1405):

Desde hace siglos la violencia sexual ha sido un instrumento de poder porque busca mantener a las mujeres DESPOSEÍDAS DEL CONTROL DEL PROPIO CUERPO Y DE LA SEXUALIDAD. 

Entender y analizar la violencia sexual como una estrategia de poder ayuda a visibilizar como la EDUCACIÓN SEXUAL ESTÁ DOMINADA POR DESEOS PATRIARCALES que pasan, de ser fantasías, a convertirse en dolorosas y extremas violencias. Todo ello, debido a la EROTIZACIÓN Y SEXUALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA de los últimos años y, de forma paralela, a la necesidad de negar el deseo o libertad sexual femenina.  

Históricamente las violaciones han constituído una vergüenza moral, una ofensa social y un estigma para quienes las sufren. Existe el ESTIGMA que las agresiones sexuales es de las cosas más terribles que les pueden pasar a las mujeres. Según el estigma, una  agresión sexual nos denigra de tal manera que nos tenemos que sentir avergonzadas y traumatizadas. Si a esto le sumamos la CULPABILIZACIÓN y la RESPONSABILIZACIÓN de las mujeres:

 

El resultado es que para una mujer no será fácil verbalizar y denunciar lo que le ha ocurrido por temor a ser juzgada, y muchas piensan que es mejor dejarlo y olvidarse de todo.

Para muchas autoras, poder y sexualidad son dos cuestiones que están totalmente entrelazadas. Según Nuria Varela:

“La cultura ha legitimado la seguridad del hombre, la seguridad de creerse superior a su pareja o a las mujeres en general y, sobre todo, ha legitimado la necesidad de autoafirmarse en sus hechos y deseos. La autoafirmación es uno de los principales rasgos masculinos y se realiza a través de la dominación. 

Rita Laura Segato, que en su obra “Las estructuras elementales de la violencia” desarrolla la idea de que las violaciones son medios de expresión de potencia ante la víctima y dice:

“No hay placer, sino gozo dominador”.

La escritora Virginie Despentes, partiendo de su propia vivencia, narra esta sensación de vulnerabilidad e inseguridad respecto a las intenciones masculinas sobre el cuerpo de la mujer:

“Nunca seguras, nunca iguales a ellos. Somos del sexo del miedo, de la humillación, el sexo extranjero. Es sobre esta exclusión de nuestros cuerpos que se construyen las virilidades, la famosa solidaridad masculina, es en momentos como estos que se teje”.

Una inferioridad basada en la distribución desigual del poder que se mantiene gracias a la violencia, violencia simbólica, psicológica, económica, institucional, sexual, etc. Es un discurso interiorizado por las mujeres a la perfección a través de una socialización basada en la pasividad, la inferioridad y el miedo. Y esta amenaza (la violación) genera miedo, coarta la libertad y la seguridad. 

El feminismo ha trabajado para estudiar, hacer visible y combatir la violencia machista. Sin embargo, es difícil cuantificarla por la normalización e invisibilización de gran parte de expresiones de violencia machista y porque existen muchos estereotipos y juicios sociales alrededor de esta violencia. Es momento de cambiar el cuento.

Fuentes:

  • Segato, Rita Laura (2010). Las estructuras elementales de la violencia. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Prometeo libros.
  • Despentes, Virginie (2018). Teoría King kong. Barcelona: L’Altra Editorial.
  • Diputació de Barcelona (2018). Guia per a l’elaboració de protocols davant les violències sexuals en espais públics d’oci. Col·lecció Eines.
  • Crític (www.elcritic.cat): Què sabem de les violències sexuals?